Juana Hernandez

Aun cuando estaba más enferma, Juana Hernández creía en ayudar a su familia y comunidad. Con el riñón de su donante, ella ahora tiene mucha más energía para continuar sirviendo a los que la rodean.

Juana Hernández siempre ha sido una mujer fuerte, trabajadora y dedicada a su familia. Cuando se enfermó, aunque nunca supo qué causó su enfermedad, la enfrentó sin darse por vencida. Durante 7 años, Juana se enfrentó a diálisis durante cuatro horas, tres días a la semana. A menudo estaba cansada, pero trató de hacer que su vida fuera lo más normal posible y nunca dudó en tener una actitud positiva. Ella sabía que algún día que recibiría el regalo de la vida, un trasplante de riñón.

A lo largo de su enfermedad, Juana buscó ayuda. Además de la diálisis, ella aprendió sobre el proceso de trasplante. El 28 de mayo de 2015, Juana recibió un riñón de un donante generoso fallecido. A medida que su salud mejoraba, su vida personal y profesional también mejoraba. Se dedicó a ayudar a la comunidad latina y a trabajar para que las familias latinas reciban los recursos que necesitan.

La familia de Juana se conmovió con la donación y el trasplante nuevamente cuando su cuñado falleció y se convirtió en donante de órganos. Salvó la vida de dos personas donando su riñón y su corazón. Su familia continúa compartiendo la causa vital de la donación de órganos, ojos y tejidos. Quieren seguir llegando a la comunidad latina para ayudarles a aprender sobre la importancia de convertirse en donantes de órganos, ojos y tejidos.